• I. En la inspiración verbal de la Biblia como el único y suficiente alimento espiritual para el pueblo de Dios escogido por Dios.
  • II. En un Dios que existe eternamente y es el creador del hombre y el mundo.
  • III. Que Jesucristo es el unigénito del Padre, concebido del Espíritu Santo y nacido de la virgen María. Que fue crucificado, sepultado y resucitó de entre los muertos. Que ascendió al cielo y está hoy a la diestra del Padre como nuestro Intercesor.
  • IV. Que todos han pecado y están destituidos de la gloria de Dios; y que el arrepentimiento es ordenado por Dios para todos y necesario para el perdón de los pecados.
  • V. Que la justificación, la regeneración y el nuevo nacimiento se efectúa por fe en la sangre y la vida de Jesucristo.
  • VI. En la santificación, subsecuente el nuevo nacimiento, por fe en la sangre de Jesucristo, por medio de la Palabra, y por el Espíritu Santo.
  • VI. Que la santidad es la norma de vida, de Dios, para su pueblo.
  • VIII. En el bautismo con el Espíritu Santo, subsecuente a la limpieza del alma.
  • IX. En hablar en otras lenguas, como el Espíritu dirija a la persona, lo cual es la evidencia inicial del bautismo en el Espíritu Santo que solo puede ser recibido por la fe en Jesucristo.
  • X. En el bautismo en agua por inmersión, y que todos los que se arrepienten deben ser bautizados en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo.
  • XI. Que la sanidad divina es provista para todos en la expiación.
  • XII. En la cena de Señor y la manifestación de sus santos apóstoles como guía espiritual de su pueblo.
  • XIII. En la premilenial segunda venida de Jesús. Primero, para resucitar a los justos muertos y arrebatar a los santos vivos hacia El en el aire. Segundo, para reinar en la tierra mil años.
  • XIV. En la resurrección corporal; vida eterna para los justos y castigo eterno para los inicuos.
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